“Para nosotros, la religión es la vida misma. La sociedad es nuestra preocupación. Es decir, la sociedad es de lo que estamos hechos. La política, la economía, la educación, las fuerzas armadas así como las artes y demás, quedan todas subsumidas bajo la religión. Todos los aspectos de la vida social deben estar sujetos a la crítica y a la reforma a la luz del espíritu del Buda. Por tanto, aspirar a cambiar la sociedad, conocernos a nosotros mismos, arrepentirnos sinceramente y, al mismo tiempo, retribuir con gratitud la gracia¹ que hemos recibido: todo ello forma parte de la vida de fe. En ese nivel, no hay diferencia alguna entre el movimiento por mejorar la sociedad llevado desde la fe y ese mismo llamamiento a la acción por parte de quienes creen en el materialismo histórico, sean socialistas o comunistas”.
— Seno’o Girō 1975, 253
