24 de julio de 2026

Texto para leer en Linea(o bajar en PDF) La visión de la humanidad en Nichiren Shonin

 


la visión de la humanidad que tenía Nichiren se apoya en dos pilares fundamentales que, a primera vista, parecen opuestos: por un lado, la conciencia de vivir en la era del Dharma Final, donde la capacidad humana ha disminuido enormemente; y por otro, la doctrina de los tres mil reinos en un
solo instante de pensamiento, que afirma la inherencia de la naturaleza búdica en todos los seres. Sin embargo, en su pensamiento ambos principios se unen y se armonizan:
precisamente porque somos seres limitados y vivimos en tiempos de decadencia, es cuando más valor tiene y más necesaria se vuelve la práctica del Sutra del Loto —el daimoku— que nos permite despertar y hacer realidad ese potencial búdico que siempre ha estado presente. Así, lo que parecía una debilidad se transforma en la oportunidad más grande de todas.

20 de julio de 2026

Texto para leer en Linea(o bajar en PDF) La Doctrina «Redonda» de Tian Tai y su Importancia para la Época Moderna




La ventaja del Tian Tai en la época moderna es que equilibra teoría y práctica. No solo presenta sistemáticamente todos los pensamientos budistas, sino que también contiene su propia
práctica sistemática. En este siglo XXI, parece que las personas modernas están más aisladas y perplejas; por lo tanto, es necesario desarrollar aún más el espíritu del Tian Tai y
reexaminarlo.
Redondo e inclusivo, son importantes para la sociedad moderna. Necesitamos aceptar a los demás; no podemos obligarlos a renunciar a sus tradiciones. Toda tradición y cultura debe ser verdaderamente aceptada. En Tian Tai, cualquier nivel de práctica es aceptable con los medios adecuados; cualquiera
puede beneficiarse de las enseñanzas del Buda. Incluso la persona inmoral tiene la posibilidad de sobrevivir. Además, la doctrina de "una mente con tres mil reinos" incluye el reino del
infierno dentro del reino del Buda. Esta es la doctrina única deTian Tai: cualquiera tiene la esperanza y la posibilidad de convertirse en Buda. Al enfatizar la unidad de teoría y práctica, Tian Tai estableció un marco filosófico sin precedentes en China. Unificar todas las escuelas budistas es una creación única
del budismo chino. Para unir las diferentes culturas y religiones, Tian Tai ofrece una perspectiva para resolver el problema.
Necesitamos comprender las diferentes necesidades de las diferentes personas aceptándolas a todas. A partir de la clasificación de las enseñanzas de Tian Tai, podemos proponer que todas las religiones son válidas. Las personas de diferentes orígenes culturales tienden a creer en una religión en particular.
También deberíamos reflexionar sobre esto en nuestra vida diaria. Debemos aceptar y tolerar las diferencias, respetando nuestras propias tradiciones sin criticar a los demás. En el siglo
III a. C., el gran emperador budista Ashoka de la India, siguiendo este noble ejemplo de tolerancia y comprensión, honró y apoyó a todas las demás religiones en su vasto imperio.
La tolerancia hacia las diferencias es fundamental. Los distintos grupos y escuelas deben ser tolerantes y respetarse mutuamente.
La teoría integral e interinclusiva de Tian Tai es clave para resolver las diferencias que surgen de la diversidad. 

13 de julio de 2026

Texto para leer en Linea(o bajar en PDF) LA LECTURA CORPORAL DEL SUTRA DEL LOTO


Breve reseña biográfica de Ruben L. Habito 

Nació en filipinas, alrededor de 1947. 
- Inició como sacerdote jesuita, con estudios filosóficos y teológicos propios de esa orden. 
- Fue enviado como misionero a Japón, donde vivió muchos años; ahí aprendió a fondo el idioma, la cultura y el pensamiento budista. 
- Obtuvo su doctorado en estudios religiosos por la Universidad de Tokio (1978), especializándose en budismo japonés medieval —incluido Nichiren, Tendai y la Tierra Pura—. 
- Se formó durante 18 años en la práctica Zen con Yamada Kōun Rōshi, recibiendo la transmisión formal del Dharma en 1988; es maestro reconocido de la línea Sanbō‑Zen. 
- Antes de ir a EE.UU., enseñó en la Universidad Sofía de Tokio; desde 1989 es profesor emérito de Religiones y Espiritualidad Mundial en la Escuela de Teología Perkins (Universidad Metodista del Sur, Dallas). También fundó el Centro Zen Maria‑Kannon. - Fue presidente de la Sociedad de Estudios Budismo‑Cristianismo (2003‑2005).

1 de julio de 2026

Mandala Nyōnin Jōbutsu no Honzon (女人成仏本尊). "Objeto de Devoción para la Iluminación de las Mujeres"

El Nyōnin Jōbutsu no Honzon (女人成仏本尊) es un importante mandala caligráfico (Honzon) escrito de puño y letra por Nichiren Shonin, el fundador del budismo Nichiren, entre los años 1271 y 1274. Su nombre se traduce literalmente como el "Objeto de Devoción para la Iluminación de las Mujeres".

Durante su exilio en la isla de Sado, Nichiren enfrentó duras condiciones, pero también consolidó estrechos lazos con discípulos locales. El mandala fue confeccionado y otorgado específicamente a Sennichi-ama (千日尼, la monja Sennichi), una devota que, junto a su esposo Abutsu-bo, arriesgó su vida para proveer alimento y refugio a Nichiren. Al momento de partir de Sado para dirigirse a Kamakura, él le entregó este pergamino como reconocimiento a su inquebrantable fe. Actualmente, este tesoro histórico y religioso se preserva en el templo Myōsen-ji (妙宣寺) en la ciudad de Sado, prefectura de Niigata.

Es un rollo colgante de gran formato, que mide aproximadamente 157 centímetros de alto por 103 centímetros de ancho, trazado en tinta china sobre papel (shihon bokusho).

Debido a su imponente tamaño, los historiadores deducen que fue diseñado específicamente para ser exhibido en el altar principal de un templo o salón budista con techos altos.

El concepto de Nyōnin Jōbutsu (女人成仏 — el logro de la Budeidad por parte de las mujeres) posee un peso revolucionario en el budismo Nichiren. Las enseñanzas provisionales y las escuelas tradicionales de la época premoderna en Japón solían afirmar que las mujeres poseían profundos impedimentos kármicos (las llamadas "cinco obstrucciones") y que debían renacer primero como hombres para poder iluminarse. 

Nichiren desafió radicalmente esta postura basándose en el Sutra del Loto (especialmente en el capítulo Devadatta, que narra la iluminación instantánea de la hija del Rey Dragón). Con este Honzon, Nichiren plasmó gráficamente la promesa central de que las mujeres pueden manifestar el estado de Buda de manera directa e inmediata, en su forma presente y con su cuerpo actual (sokushin jōbutsu)


Takashi Nakao y Hidetomo Terao (supervisores), "Guía ilustrada de Nichiren Shonin y los tesoros del Sutra del Loto".

30 de junio de 2026

Texto para leer en Linea(o bajar en PDF) EL SUTRA DEL LOTO COMO NÚCLEO DEL BUDISMO JAPONÉS

Mandala Shutei del Templo Myōhon‑ji

El Mandala Shutei

Conservado en el Templo Myōhon‑ji, Kamakura – Japón

El Mandala Shutei —o Shutei Gohonzon, expresión que significa «Mandala para la enseñanza y transmisión»— es uno de los objetos más venerados de la tradición Nichiren Shū. Fue redactado por Nichiren Daishonin en marzo del año 1280 y entregado a su discípulo cercano Nichiro, quien luego fue el primer abad del templo Myōhon‑ji, lugar donde se conserva hasta la actualidad.

Sus medida son Alto: 112,7 cm de alto por  57,6 cm ancho

Aunque no fue el último que redactó, es el que lo acompañó en su lecho de muerte, permaneciendo a su lado el 13 de octubre de 1282, fecha de su fallecimiento. También se le conoce popularmente como el «Mandala de la Serpiente».

 ¿Por qué el nombre de Mandala de la Serpiente?

El nombre proviene de la historia ligada al propio templo. Cuenta la tradición que Wakasa no Tsubone, madre del joven heredero Ichiman, perdió a su hijo asesinado durante un conflicto político. Sumida por el dolor, se arrojó al pozo que aún existe dentro del recinto. Se dice que su espíritu afligido tomó forma de serpiente; para darle reposo se construyó allí una sala especial llamada Jakushi‑dō, y con el tiempo esta leyenda quedó asociada al mandala.


Takashi Nakao y Hidetomo Terao (eds.), "Guía ilustrada de Nichiren Shonin y los tesoros del Sutra del Loto", Dohosha Media Plan (2012).
"Catálogo de la 'Exposición Dainichiren'", Museo Nacional de Tokio (2003)


23 de abril de 2026

Gohonzon Nichiren (Último mandala escrito por Nichiren)


 El Mandala de Nichiren: Última Inscripción y el Laberinto de la Erudición Académica
 
El Mandala de Nichiren, una representación gráfica del universo tal como lo concibe el budismo Nichiren, es una de las creaciones más distintivas y veneradas de su fundador. Sin embargo, en el vasto corpus de estos mandalas, existe uno en particular que ocupa un lugar especial y que ha sido objeto de intenso debate académico y doctrinal: aquel que, por tradición, se considera la última inscripción de Nichiren. Publicado por entidades como Rissho Ankokukai en 1947 y nuevamente en 1999, este Mandala en particular es ampliamente aceptado, si bien la certeza absoluta de su estatus como la última obra caligráfica del Maestro sigue siendo un punto de contención entre los estudiosos.
 
La cuestión de si un Mandala específico es verdaderamente la "última" inscripción de Nichiren es, por su propia naturaleza, un desafío para la verificación histórica. Los documentos de la época a menudo carecen de la datación precisa y la contextualización exhaustiva que la erudición moderna desearía. Además, la práctica de Nichiren de inscribir Mandalas era continua, y la distinción entre las obras finales y las producidas en sus últimos años es, comprensiblemente, difusa. Esto ha generado dos posturas principales en el ámbito académico:
 
Por un lado, existen académicos que, basándose en criterios paleográficos, el estilo caligráfico, el contenido específico de las deidades y los caracteres inscritos, y la tradición oral o textual de ciertas líneas de discipulado, defienden la autenticidad de este Mandala como la postrera obra de Nichiren. Argumentan que la madurez de la ejecución, la disposición particular de los caracteres y la convergencia de testimonios históricos, aunque fragmentarios, apuntan hacia su producción en los momentos finales de su vida. Para estos, el Mandala no solo sería una expresión culminante de su enseñanza, sino también un testamento final de su visión cósmica.
 
Por otro lado, un grupo de académicos mantiene una postura más cautelosa, señalando las dificultades inherentes a la datación precisa de documentos antiguos, especialmente en ausencia de sellos, fechas explícitas o referencias unívocas a su finalización. Subrayan que la afirmación de "última" inscripción puede ser más una construcción devocional o una atribución posterior para conferir un estatus elevado al Mandala, en lugar de un hecho históricamente verificable. Para ellos, es más prudente hablar de "uno de los últimos" o "una inscripción de su período final", sin caer en la certeza que la evidencia no puede respaldar por completo. Las "disputas dogmáticas" y los "temas académicos aún sin resolver" de los que se hace eco la tradición, son precisamente el terreno fértil donde estas posiciones se confrontan, a menudo sin llegar a un consenso definitivo.
 
Sin embargo, más allá de la estricta verificación histórica sobre si fue el último en un sentido cronológico absoluto, lo que es innegable es el profundo significado de este Mandala para la comunidad budista Nichiren. Su publicación y veneración por parte de instituciones como Rissho Ankokukai reafirman su importancia como un objeto de devoción y un punto focal para la práctica. La discusión académica, si bien crucial para la comprensión histórica, no disminuye el poder espiritual y la relevancia doctrinal que el Mandala posee para millones de practicantes.
 
El Mandala, en su esencia, es un Gohonzon, un objeto de devoción que representa la iluminación de Nichiren y el universo mismo encarnado en los caracteres del Sutra del Loto, particularmente el Nam/u Myoho Renge Kyo. Cada deidad, cada carácter, cada disposición en el Mandala es una manifestación de la Budeidad inherente en todas las cosas y la interconexión de todos los fenómenos. La controversia sobre si una inscripción específica es "la última" se convierte, en este contexto, en un matiz dentro de la inmensidad de su significado. Lo que permanece inalterable es su función como un medio a través del cual los practicantes pueden percibir su propia Budeidad y la unidad del yo con el universo.
 
En conclusión, el Mandala de Nichiren considerado su "última inscripción" es un fascinante cruce entre la historia, la teología y la práctica espiritual. La academia continuará debatiendo sobre su estatus cronológico exacto, un debate que, aunque enriquecedor, a menudo opera en un plano distinto al de la fe. Para los creyentes, este Mandala representa una síntesis sublime de la enseñanza de Nichiren, un testimonio imperecedero de su profunda visión y un portal hacia la iluminación, independientemente de su posición final en la línea de tiempo de sus inscripciones. Las disputas dogmáticas y los temas académicos sin resolver solo sirven para resaltar la riqueza y complejidad de la herencia que Nichiren dejó.

Gohonzon Nichiren N°125

La deidad de la derecha es Fudo Myo'o (sánscrito: Arcalanatha). Nichiren está registrando su visita de Aizen y Fudo. Fechado el día 25 del sexto mes del sexto año de Kencho (1254). Recientemente autenticado y añadido al Gohonzonshu en la edición de 1999. Emparejado con el n.° 124 .

El sutra pronunciado por el Buda sobre Arya-Acalanatha
Bussetsu Shou Fudou Kyou
Un texto apócrifo utilizado en Tendai Shugendo

En aquel momento, en la Gran Asamblea, había un Vidyaraja. Este Gran Vidyaraja poseía una gran fuerza majestuosa. Poseía la virtud de la gran compasión, por lo que aparecía en un cuerpo azul negruzco. Poseía la virtud de la gran quietud meditativa, por lo que se sentaba sobre una roca vajra. Poseía una gran sabiduría, por lo que manifestaba grandes llamas. Empuñaba la espada de la gran sabiduría para destruir la codicia, la ira y la ignorancia. Sostenía la cuerda del samadhi para atar a aquellos que son difíciles de domar. Él era el Dharmakaya sin marcas, idéntico al espacio mismo, por lo que no tenía morada. Su única morada estaba en las mentes y pensamientos de los seres vivos. Las mentes e inclinaciones de todos los seres son diferentes. De acuerdo con las mentes de los seres vivos, se otorga el beneficio y se alcanza lo que se busca. En aquel momento, todos en aquella gran asamblea escucharon esta enseñanza y se llenaron de alegría. Recibiéndola fielmente, la pusieron en práctica con reverencia.

 Publicado por Rissho Ankokukai, 1947, 1999

Gohonzon Nichiren N°124

 Autenticado y añadido al Gohonzonshu en la edición de 1999. Emparejado con el n.º 125

 La Visión Reveladora de Nichiren: Fudo y Aizen como Pilares de su Misión Profética

El 25º día del sexto mes del año 1254, según los registros históricos y escritos de Nichiren, marca un hito crucial y profundamente significativo en la trayectoria espiritual y la misión profética de este influyente fundador del budismo Nichiren. Poco tiempo después de haber establecido formalmente su práctica en 1253, Nichiren experimentó lo que él mismo describió como una profunda visión espiritual o una visita trascendente de dos de las más poderosas y emblemáticas deidades del panteón esotérico budista: Aizen Myo-o (Ragaraja) y Fudo Myo-o (Achalanatha). Este evento extraordinario, meticulosamente documentado en el que se conoce como el Fudo Kankenki (Registro de la Visión de Fudo) o la "visita de Aizen", no solo fue registrado con una precisión y un detalle notables en sus anales, sino que también se erigió como una piedra angular fundamental para la comprensión de su identidad espiritual, la autoridad de su enseñanza y la naturaleza intrínseca de su misión como el devoto predestinado del Sutra del Loto en la era de Mappo.

En el epicentro de esta experiencia mística, Nichiren articuló una interpretación profunda y singular de las funciones de estas dos deidades. En sus escritos, identificó a Fudo Myo-o, el "Inmóvil" o "Inmutable", como el arquetipo de aquel que imparte y entrega la Ley Verdadera del budismo. Fudo, con su semblante fiero y su espada flamígera, simboliza la resolución inquebrantable y la capacidad de cortar las ilusiones y los obstáculos, guiando a los practicantes hacia la iluminación. Es la encarnación de la sabiduría que disipa la ignorancia y la determinación férrea necesaria para mantener el camino correcto.

Por otro lado, Aizen Myo-o, el "Rey de la Sabiduría que purifica las pasiones", fue interpretado por Nichiren como la personificación del deseo de sabiduría que posee la capacidad intrínseca de transformar las ilusiones mundanas (bonno) en iluminación (bodhi). Aizen, con su cuerpo rojo y sus múltiples brazos que sostienen diversos atributos, representa la inherente capacidad de las pasiones y los apegos humanos, cuando son correctamente dirigidos, para servir como combustible hacia el despertar espiritual. No se trata de suprimir el deseo, sino de transmutarlo, de canalizar su energía potente para el logro de la Budeidad.

El Fudo Kankenki es un documento de inmenso valor histórico y doctrinal, no solo por su testimonio directo de la experiencia de Nichiren, sino también por incluir los propios dibujos que él realizó de estos dos Reyes de la Sabiduría (Myo-o). Esta inclusión gráfica subraya la vivida y tangible naturaleza de su visión. La interpretación de este evento ha sido variada, pero una constante es su contextualización dentro de la propia identidad de Nichiren como un enviado divinamente ungido para propagar el Sutra del Loto en la era actual. Esta visión a menudo se percibe como una "transmisión" espiritual, una confirmación celestial de su misión y un empoderamiento para enfrentar las inmensas dificultades que encontraría en su camino.

La relevancia de Fudo y Aizen Myo-o en el esoterismo budista es indiscutible, donde son venerados como protectores y transformadores. Sin embargo, en el budismo Nichiren, su significado adquiere una especificidad y un propósito aún más nítidos. Son interpretados como las dos deidades tutelares por excelencia, cuya función primordial es servir y proteger al devoto del Sutra del Loto. Esta concepción refuerza la idea de que aquellos que abrazan y propagan la Ley Verdadera no están solos, sino que cuentan con la protección activa de fuerzas cósmicas que aseguran el avance del Dharma. La visión de 1254, por lo tanto, no fue meramente una experiencia personal, sino una revelación que cimentó la autoridad de Nichiren, consolidó su convicción y proveyó un marco teológico para la comprensión de la protección divina en su ardua y trascendental misión.

Guillermo Cabanelas

 

 

Gohonzon Nichiren N°123


 𝑳𝑨 𝑬𝑽𝑶𝑳𝑼𝑪𝑰𝑶́𝑵 𝑫𝑬𝑳 𝑩𝑼𝑫𝑰𝑺𝑴𝑶: 𝑬𝑵𝑻𝑹𝑬 𝑻𝑹𝑨𝑫𝑰𝑪𝑰𝑶́𝑵 𝒀 𝑨𝑫𝑨𝑷𝑻𝑨𝑪𝑰𝑶́𝑵

En la concepción budista de la realidad última, el Buda histórico estableció con claridad el concepto de Nirvana como meta central a alcanzar. Si bien esta noción constituye el fundamento de la tradición, al considerar el budismo desde la perspectiva filosófica, sus conceptos han experimentado un proceso de evolución que ha enriquecido significativamente su acervo.

Este desarrollo ha implicado abordajes desde dimensiones místicas, psicológicas y filosóficas, mediante los cuales los conceptos se han adaptado, recreado y adquirido puntos de vista diversos. Este dinamismo le ha conferido una fuerza particular al budismo, configurándolo como un camino de vida considerado noble, un referente de sentido y una alternativa relevante para la humanidad.

No obstante, es posible identificar aspectos que podrían beneficiarse de una mayor refinación para facilitar su adaptación contemporánea. Algunos procesos de crecimiento doctrinal parecen haberse estancado, y la aparente ambigüedad o contradicción entre diferentes puntos de vista de las enseñanzas suele deberse a una mirada que carece de la objetividad necesaria para comprender la amplitud que el budismo ha adquirido con el paso del tiempo.

La esencia de la doctrina ya habita en muchas personas, aunque no siempre puedan darle forma explícita. Esta se mueve en un terreno que equilibra la necesidad de universalismo con la resistencia a la adaptación a instituciones y estructuras dogmáticas, las cuales tienden a alejar a los buscadores de su núcleo fundamental: la búsqueda de la verdad, el encuentro de sentido y la reconciliación entre lo lógico y lo emocional. Cuando se proclama una verdad por sobre otras dentro de las corrientes budistas, se generan ostilidades y confrontaciones ciegas que, a la larga, envenenan y ciegan, creando importantes obstáculos en el camino del practicante.

Por ello, el verdadero sendero debe trascenderse a sí mismo de manera constante y dinámica. Esta capacidad de auto-transformación no es un fin puntual, sino la expresión misma de la sabiduría budista: reconocer que la realidad, al igual que las enseñanzas que buscan explicarla, se despliega en un flujo perpetuo, donde la única constante es el esfuerzo por encontrar la armonía entre lo que es y lo que puede ser.

Guillermo Cabanelas



16 de enero de 2026

Gohonzon Nichiren N°122

 EL MANDALA COMO INDICADOR:

Distinción Ontológica entre Signo y Transcendencia en la Búsqueda Espiritual

El pasaje propuesto articula una reflexión que, desde una perspectiva hermenéutica y fenomenológica, problematiza la relación entre el signo y la realidad trascendente a la que se refiere, recurriendo a la metáfora canónica del "dedo que señala la luna" —topos que transita por tradiciones espirituales como el budismo zen, el hinduismo y la filosofía esotérica occidental— para desarticular la confusión entre medio y fin en el itinerario de la búsqueda personal. El mandala, en tanto constructo simbólico y estructurado, funciona aquí como un significante que dirige la atención hacia un significado no reducible a sí mismo: no es el astro celeste en cuestión, sino el instrumento que posiciona al sujeto en la mirada hacia lo que excede la manifestación sensible.

Esta distinción —que atañe a la ontología del signo y lo significado— es crucial para comprender la naturaleza del misterio que subyace a toda tradición religiosa: lo trascendente, lo original, lo auténtico y verdadero no reside en la forma simbólica ni en el dogma colectivo, sino en lo más recóndito del ser del buscador —un espacio de acogida donde la luna (la realidad última) se revela en su irredutible singularidad. Aquí se configura una encrucijada existencial: el sujeto se encuentra entre el dedo indicador (el mandala, el dogma, el marco de confort institucionalizado) y la luna misma (la experiencia personal, la realidad trascendente, la búsqueda autónoma). Esta tensión no es meramente epistémica, sino ética: implica la elección entre adherirse a construcciones colectivas que pueden operar como barreras ideológicas, o emprender un camino de autoconocimiento que conduzca al "hogar interior" —un concepto que evoca la fenomenología del ser propio en tradiciones como el sufismo o la filosofía existencial de Martin Buber, donde el encuentro con lo trascendente se da en la intimidad del yo en relación consigo mismo.

En este sentido, el texto propone una crítica a la reificación del dogma y de la simbología: ningún constructo colectivo puede sustituir la experiencia personal del trascendente, ya que lo auténtico y verdadero es irreproducible y se revela solo en el ámbito de la singularidad existencial. El mandala, por lo tanto, cumple una función catártica y orientadora, pero su valor radica en su capacidad para hacerse desaparecer a sí mismo en la medida en que el sujeto accede a la realidad a la que señala —un movimiento que recuerda el concepto de apophasis en teología negativa, donde la palabra y el signo se vuelven insuficientes y deben ser superados para acceder a lo inefable.


Ver referenci de este Mandala en Saikakudoppo's blog

Published by Rissho Ankokukai. 1947, 1999.

Gohonzon Nichiren N°121


DIFERENCIAS SUSTANCIALES ENTRE LOS OBJETOS DE VENERACIÓN DE LA ESCUELA FUYI Y LA ESCUELA DE MINOBU

La tradición budista Nichiren, fundada por el maestro japonés Nichiren Daishonin en el siglo XIII, se ha diversificado en diversas escuelas a lo largo de su historia, cada una con matices doctrinarios que configuran su identidad. Entre estas corrientes, se pueden distinguir dos tendencias que se diferencian de manera sustancial en cuanto a sus objetos de veneración: por un lado, escuelas de orientación más ortodoxa como la del Linaje de Nikkō Shōnin, o escuela Fuyi y por otro, corrientes de enfoque más amplio y abierto como las escuelas de Minobu. Estas diferencias no son meramente rituales, sino que responden a concepciones divergentes sobre la naturaleza doctrinal  del Dharma en la Era de la Decadencia del Dharma (Mappō), así como sobre la manifestación de la realidad última.
El objeto de veneración en el Linaje de Nikkō: el Gran Mandala o Gohonzon caligráfico
La escuela afiliada al Linaje de Nikkō reconoce exclusivamente al Gran Mandala (también denominado Gohonzon) como el objeto de veneración establecido por el maestro Nichiren para el período de Mappō. Este mandala no es una representación icónica figurativa y fija, sino una composición caligráfica en la que se inscriben caracteres japoneses y chinos que simbolizan a los budas, bodhisattvas, seres celestiales y otras entidades del cosmos budista.
Según la doctrina de esta corriente, el núcleo esencial del Gohonzon es el Odaimoku —la fórmula Namu Myōhō Renge Kyō—, que Nichiren identificó como la esencia misma del universo, la Ley Mística (Myōhō) o el Dharma Esencial que subyace en todas las realidades. Desde esta perspectiva, el Odaimoku constituye la realidad última trascendental, aquello que excede el alcance del entendimiento racional y que se identifica con el Nirvana mismo. En el Gohonzon caligráfico, el Buda Shakyamuni histórico y el Buda Taho se representan como figuras accesorias, o manda gestaciones del Odaimoku, quien se comprende como el Buda Esencial (Honbutsu) que manifiesta y contiene en sí mismo a todos los budas y seres sensibles.
Para la escuela, el Gohonzon no es una creación humana arbitraria, sino un instrumento sagrado establecido directamente por Nichiren como el vehículo mediante el cual los seres pueden acceder a su propia budeidad en la era de Mappō. Esta concepción confiere al mandala caligráfico un estatus de máxima solemnidad y respeto, considerado el eje central del cosmos y la manifestación concreta de la realidad última.
Objetos de veneración en corrientes más amplias: el Buda Shakyamuni eterno y los Cuatro Bodhisattvas de la Tierra, según la escuela Minobu
Las escuelas de enfoque más abierto incorporan, además de elementos textuales, representaciones icónicas basadas en la descripción del Sutra del Loto (Saddharmapuṇḍarīka Sūtra). Estas imágenes suelen presentar al Buda Shakyamuni como el Buda Eterno (Kuon Ganjo no Butsu), es decir, la manifestación esencial del Dharma que ha existido desde tiempos inmemoriales, acompañado de los Cuatro Bodhisattvas de la Tierra (Jōgyō, Muhengyō, Jyōgū y Anryū), quienes son presentados en el sutra como los discípulos originales del Buda Esencial, encargados de difundir el Dharma en la era de Mappō.
Estos objetos de veneración suelen incluir imágenes consagradas mediante ceremonias tradicionales como la "apertura de los ojos" (Kaigen Kuyō), que confiere a la representación icónica su carácter sagrado. Desde esta perspectiva, la utilización de figuras e imágenes se considera una forma más accesible de transmitir la doctrina, ya que permite a los fieles asimilar los conceptos y firmas budistas a través de imágenes que facilitan la comprensión y la conexión emocional con el Dharma.
No obstante, desde la óptica de las corrientes más ortodoxas, estas representaciones icónicas no incluyen la manifestación central del Buda Esencial que encarna el Odaimoku, el Namū Myōhō Renge Kyō. En estas imágenes, el Buda Shakyamuni suele ser presentado como el núcleo de la representación, en lugar de ocupar un lugar secundario con respecto al Odaimoku, Namū Myōhō Renge Kyō lo que llevaría a identificarlo más con el Buda histórico que con la realidad última que subyace en todas las cosas creando confusión y viendo a Shakyamuni como el Buda historico.
Conclusión: divergencias en la concepción de la manifestación del Dharma
Las diferencias entre ambos tipos de objetos de veneración radican en la forma en que cada escuela concibe la manifestación del Dharma en la era de Mappō. Mientras que el Linaje de Nikkō enfatiza la singularidad del Gohonzon caligráfico como el único instrumento establecido por Nichiren para acceder a la budeidad, las corrientes más amplias consideran que las representaciones icónicas del Buda Shakyamuni eterno y los Cuatro Bodhisattvas de la Tierra constituyen una vía válida para difundir y practicar la doctrina del Sutra del Loto.

En última instancia, estas divergencias reflejan dos abordajes distintos sobre cómo hacer accesible la realidad última: uno que se centra en la fórmula sagrada como núcleo esencial, y otro que valora la representación icónica como medio para facilitar la comprensión y la práctica del Dharma. 


Published by Rissho Ankokukai. 1947, 1999.

Gohonzon Nichiren N°120


EL SIGNIFICADO LITERAL Y SU ENTENDIMIENTO TEÓRICO: SOBRE EL ODAIMOKU Y LA NATURALEZA DE LOS MANTRAS

Al abordar la traducción y la interpretación del significado del Odaimoku, se evidencia una inconsistencia recurrente que pone de manifiesto la notable distancia entre la definición teórica formal y el impacto radical y trascendental inherente a la práctica del Odaimoku.
A pesar de haber consultado centenares de acotaciones sobre el significado semántico de este mantra, resulta pertinente reconocer que el Odaimoku debería abordarse de manera análoga a los darani del Sutra del Loto. Si bien los darani en general pueden contar con alguna traducción textual, aquellos específicamente incluidos en dicho sutra carecen completamente de una traducción posible (no se sabe si Kumarajiva consideró que no era adecuado traducirlos o si en realidad no poseían una traducción en sí misma).
En contraste, el mantra Namu Myōhō Renge Kyō cuenta con una definición literal establecida, que constituye una traducción del título del sutra. No obstante, incluso cuando se conoce su traslación verbal, esta puede alejar al intérprete de la esencia que el símbolo verbal representa. Los practicantes experimentados coinciden en que la invocación del Odaimoku no implica una deliberación consciente sobre el contenido doctrinal del Sutra del Loto, ni siquiera una actitud de homenaje ritual hacia la obra canónica.
En el ámbito de los estudios mantrícos, figuras relevantes como Nichiren, Honen, Shinran, Dōgen y los eruditos de la tradición Tendai —en mayor o menor medida— mantuvieron un vínculo profundo con las enseñanzas esotéricas, no solo del budismo Shingon, sino también con otras corrientes doctrinales de matriz esotérica arraigadas en el Tendai. Esta dimensión se hace patente en el posible conocimiento sobre cómo crear construcciones fonéticas, así como en el reconocimiento de sus características espirituales o los resultados asociados a un mantra.
La estructura fonética de los mantras —como, por ejemplo, la invocación Namandabu — evoca resonancias simbólicas asociadas a la figura materna, un fenómeno que encuentra paralelos en diversas lenguas, donde las secuencias vocálicas con predominio de m y a suelen estar ligadas a la designación de la madre.
En contraste, otros mantras poseen una arquitectura fonética y rítmica centrada en consonantes como n, r, k y combinaciones que recuerdan la sonoridad de enunciados de índole vehemente, potentes o incluso injuriosos. Es precisamente la presencia de fonemas considerados más «duros» lo que confiere a tales fórmulas mantrícas su carácter contundente y su fuerza específica.
Nichiren postuló que el secreto del título del Sutra del Loto radicaba en la vibración ontológica del universo mismo; esta perspectiva no era exclusiva de su pensamiento, ya que sus predecesores habían elaborado extensos tratados sobre la relevancia simbólica del título canónico. Es decir, la construcción, el efecto del sonido recurrente y su estructura fonética resultante constituían el secreto oculto de la enseñanza del sutra en su totalidad: todo lo que exponen sus 28 capítulos, la Ley —el Dharma mismo—, estaba encerrado, vedado, oculto, en el título utilizado de manera mantrica, el cual abarca la esencia inescrutable del cosmos, la vida y la iluminación.

En este sentido, la explicación del Odaimoku desde un enfoque puramente literal no se adecúa al ámbito ontológico y espiritual al que pertenece. De hecho, Nichiren llegó a afirmar que lo sagrado no residía en el texto del Sutra del Loto en sí mismo, sino en la invocación del Odaimoku. 

Published by Rissho Ankokukai. 1947, 1999.

Gohonzon Nichiren N°119


EL ODAOIMOKU COMO EJE CENTRAL DEL MANDALA: RELACIÓN ENTRE ESENCIA Y MANIFESTACIÓN EN LA ICONOGRAFÍA BUDISTA

En la tradición budista, el Odaimoku —el elemento central del mandala de Nichiren— representa la esencia fundamental de todo lo que existe, siendo la fuente originaria de todas las formas en que la realidad se hace presente. En las representaciones visuales, sus trazos escritos se extienden sobre los demás símbolos holográficos, formando una imagen que evoca un Buda que abraza con su luz todo el universo, incluyendo todos los seres y todas las formas en que estos se manifiestan.
El llamado "Buda esencial" —cuya máxima expresión es el Odaimoku central— es la causa que genera tanto a todos los Budas como a todo ser con capacidad de sentir. A su vez, cada uno de estos seres y cada figura budista muestra, de manera inherente y trascendente, la naturaleza de ese Buda esencial. Esta relación crea un ciclo completo e integrado: el gran Mandala cósmico, donde causa y efecto se conectan mutuamente.
Así, el Mandala no es solo una imagen gráfica, sino un símbolo de la interdependencia que rige todo lo real. No hay una jerarquía fija entre la esencia budista y sus manifestaciones, sino una correspondencia profunda que une al universo en una sola totalidad y reconoce que todo ser tiene la potencialidad de alcanzar la iluminación budista.






 Ver referencia de este Gohonzon en Saikakudoppo's blog

Gohonzon Nichiren N°118

 LOS MANDALAS DE NICHIREN: SÍNTESIS DOCTRINAL Y SINCRETISMO EN EL BUDISMO JAPONÉS MEDIEVAL 

La figura de Nichiren (1222-1282) emerge en un contexto histórico japonés caracterizado por una intensa política eclesiástica, donde las escuelas budistas competían no solo por afirmar su doctrina como verdadera, sino también por obtener el patronazgo imperial —un requisito fundamental para su supervivencia institucional. En este escenario de disputas doctrinales y tensiones políticas, Nichiren desarrolló una enseñanza que configuró una notable síntesis sincrética de las corrientes budistas de su época, manifestándose con particular claridad en la iconografía de sus mandalas.

Uno de los aportes más significativos a la iconografía Nichiren, proviene del budismo esotérico Shingon, fundado por Kūkai. Entre los elementos adoptados se destacan las figuras de Aizen Myōō (el Buddha de la Pasión Transformada) y Fudō Myōō (el Buddha Inmutable), conocidos en terminología académica como vidyarājas o "reyes de la sabiduría mantrica".

Esta influencia se observa de manera paradigmática en los Mandalas de Nichiren  donde Aizen y Fudō aparecen dispuestos a cada lado del Gohonzon. (Ver detalle en Figura 3).

Esta disposición no solo evidencia el conocimiento erudito y la formación estética de Nichiren, sino también su capacidad para reinterpretar símbolos preexistentes dentro de su propio marco doctrinal.

A diferencia del Shingon, cuyo mandala centraliza a Mahāvairocana como el Buddha Dharmakāya (cuerpo de la Ley) acompañado de budas secundarios —entre ellos Amitābha—, Nichiren reconfiguró esta estructura. Este distanciamiento doctrinal se fundamenta en su rechazo a corrientes que no tomaban como eje central el Saddharmapuṇḍarīkasūtra (Sutra del Loto), considerando que el desplazamiento de la Ley (Dharma) como núcleo cósmico del mandala era un desvío doctrinal. .

Un precedente relevante en la reconfiguración de la iconografía esotérica se encuentra en Kakuban (1095-1143), monje shingon que buscó revitalizar la tradición esotérica sustituyendo a Mahāvairocana por Amitābha, en respuesta a la proliferación del culto a este último entre los hijiris (ascetas itinerantes) y la devoción popular.

Si bien ambos líderes religiosos adaptaron la iconografía existente a las demandas de su época, Nichiren diferenció su propuesta por motivos dogmáticos fundamentales: mientras Kakuban mantenía un enfoque centrado en la figura de un Buddha, Nichiren situaba al Dharma mismo como el principio originario. No obstante, en algunos Mandalas nichiren se incluye a Mahāvairocana como una manifestación emanativa de la Ley, lo que sugiere una concepción inclusiva donde todos los budas son expresiones del Buddha esencial (hon-butsu) (本仏).

Una de las innovaciones más destacadas de Nichiren radica en la conversión del mandala en un objeto de acceso democrático. Mientras los mandalas shingon requerían técnicas pictóricas complejas y materiales costosos —inaccesibles para la mayoría de los devotos—, los mandalas nichiren adoptaron una forma caligráfica, confeccionados con tinta sumi sobre un simple papel.

En el centro de esta estructura visual se sitúa el Odaimoku —la fórmula "Namu Myōhō Renge Kyō" (Homenaje a la Sublime Ley del Sutra del Loto)—, que funciona como el axis mundi de la iconografía nichiren. Además, se incluye a Shakyamuni como el Buddha Nirmāṇakāya (cuerpo manifestado históricamente) a la izquierda del Odaimoku, consolidando la unión entre la Ley eterna y su revelación histórica. Ver detalle en Figura 2.

Los mandalas de Nichiren constituyen un ejemplo paradigmático de sincretismo religioso reflexivo, donde elementos de tradiciones preexistentes son reelaborados dentro de un marco doctrinal coherente. Esta operación intelectual y visual no solo permitió a Nichiren afirmar la singularidad de su enseñanza, sino también construir una iconografía accesible y profundamente arraigada en las corrientes budistas de su tiempo, configurando así uno de los aportes más originales al patrimonio religioso y cultural de Japón.


Mandala Shingon del Mundo Matriz, mostrando la disposición original de Mahāvairocana, Fudō Myōō está presente bajo el loto de ocho pétalos. (Figura 1)


Y Aizen tenía igual relevancia al punto de tener su propio mandala. (Figura 2)


Mandala Nichiren (Gohonzon caligráfico), ilustrando la reconfiguración doctrinal con el Odaimoku como eje central y la disposición adaptada de las figuras esotéricas de Aizen a la izquierda y Fudō a la derecha. ( Figura 3)


12 de diciembre de 2025

Gohonzon Nichiren N°117

EL GOHOZON (MANDALA CALIGRÁFICO DE NICHIREN) COMO MAPA DE LA VIDA Y KOAN CÓSMICO

INTRODUCCIÓN

El mandala caligráfico de Nichiren, conocido como Gohozon (o "Mandala de los siete caracteres"), es una obra sacra de la tradición nichiren que trasciende su condición de objeto ritual para convertirse en una representación simbólica de la propia vida humana, un koan contemplativo y un mapa hacia la esencia del ser. Veamos uno de los tantos aspectos de su estructura, personajes y significados ontológicos, destacando su carácter como reflejo de la unidad entre la ley, los budas y la vida individual, así como su dimensión esotérica.

 ESTRUCTURA CENTRAL Y SU ESENCIA

En el núcleo del Gohozon se encuentra la caligrafía de "Namu Myoho Renge Kyo" —el mantra de la Ley Mística, conocido también como daimoku—, que constituye el eje de todo el mandala. Este centro no representa un ser personal, sino la ley primordial del universo: la realidad última que sustenta toda manifestación y encarna la no dualidad en su máxima expresión. A diferencia de concepciones en que un buda es el origen, aquí la Ley Mística es el fundamento, y los budas son sus manifestaciones.

LOS BUDAS LATERALES Y SU SIGNIFICADO: DUALIDAD Y MANIFESTACIÓN DE LA NO DUALIDAD

Inscrito en la parte central está Namu Myoho Renge Kyo, y de un costado se sitúa el ideograma que representa a Buda Shakyamuni, el buda histórico que enseñó el Sutra del Loto en la Tierra. Del lado derecho se encuentra el ideograma correspondiente a Buda Prabhutaratna (conocido como "Buda Taho", el buda "Muchos Tesoros"), el buda que se manifiesta con su stupa de joyas cada vez que un buda predica el Sutra del Loto.

Ambos budas son, en realidad, realidades y manifestaciones de Myoho Renge Kyo mismo: Shakyamuni representa la vida y la manifestación —la expresión histórica y visible de la ley en el mundo, lo manifiesto—, mientras que Prabhutaratna simboliza la muerte o el estado de latencia —la eternidad invisible de la Ley que permanece oculta cuando no se revela. Juntos, encarnan la dualidad que permea la experiencia humana, mientras que el daimoku del centro representa la no dualidad que trasciende y contiene ambas polaridades. Contrario a interpretaciones que lo consideran el buda primordial, Shakyamuni se le representa aquí como el portador y manifestante de la Ley Mística, complementado por Prabhutaratna como su dimensión eterna y latente.

LOS CUATRO BODHISATTVAS DE LA TIERRA Y SUS REPRESENTACIONES

Acompañando a los budas se encuentran los Cuatro bodhisattvas de la Tierra (Shisho Bosatsu): Jogyo, Muhengyo, Joggyo y Anryugyo. Cada uno simboliza un aspecto de la esencia de la vida: la determinación para practicar la ley, la capacidad de trascender límites, la compasión activa y la estabilidad interna. Juntos, representan los valores y cualidades que se manifestarían en quienes conectan con la Ley Mística del centro.

EL MANDALA COMO REFLEJO DE LA VIDA PROPIA, KOAN Y MAPA

El Gohozon es más que un objeto externo: es una representación de nuestra propia vida, en la que todos los personajes y el mantra central simbolizan aspectos intrínsecos de nuestro ser. También se puede leer como un koan —un enigma contemplativo que invita a superar el pensamiento dualista y alcanzar una comprensión directa de la realidad. Además, funciona como un mapa hacia nuestro propio ser, guiando a la práctica para manifestar la esencia iluminada que yace en el centro de cada persona.

LA DIMENSIÓN ESOTÉRICA OCULTA Y LOS USOS MUNDANOS

A lo largo de la historia, el Gohozon ha sufrido una distorsión en su interpretación: muchos lo han utilizado principalmente para consagrar deseos mundanos o materiales —riqueza, salud física, éxito social—, ocultando su verdadera dimensión esotérica. Cabe resaltar que Nichiren mismo afirmó que nunca oró por cuestiones seculares: su práctica se centró en la transformación profunda de la vida, en la manifestación de la budeidad inherente y en la realización de la paz cósmica, no en la satisfacción de deseos temporales.

Esta dimensión oculta del mandala es su carácter como instrumento de autoconocimiento esotérico: no es un amuleto para obtener bienes terrenales, sino un espacio de contemplación que revela la interconexión entre la propia vida y la realidad última. Su esoterismo radica en la posibilidad de acceder a un conocimiento directo de la esencia de la vida a través de su contemplación y práctica, más allá de interpretaciones superficiales y mundanas.

El Gohozon de Nichiren es una obra de profunda riqueza simbólica que convierte la caligrafía en un espejo del cosmos y de la vida individual. Su estructura —con la Ley Mística (no dualidad) en el centro, los budas de la manifestación/vida (Shakyamuni) y la latencia/muerte (Prabhutaratna) en los lados y los bodhisattvas como cualidades de la vida— revela que la iluminación no es algo externo, sino un potencial inherente. Además, su dimensión esotérica, recuerda que su propósito original es guiar al ser hacia el autoconocimiento y la realización de su verdadera naturaleza, tal como lo enfatizó Nichiren mismo. En definitiva, el mandala es un koan viviente y un mapa hacia la propia esencia.


Gohonzonshu (129 halographs)

Published by Rissho Ankokukai. 1947, 1999.

5 de diciembre de 2025

Gohonzon Nichiren N°116

𝑪𝑶𝑹𝑹𝑬𝑺𝑷𝑶𝑵𝑫𝑬𝑵𝑪𝑰𝑨 𝑫𝑬 𝑵𝑰𝑪𝑯𝑰𝑹𝑬𝑵 𝑪𝑶𝑵 𝑳𝑨𝑺 𝑴𝑼𝑱𝑬𝑹𝑬𝑺

Entre los seguidores de Nichiren se encontraban sesenta y seis mujeres conocidas por su nombre, más que cualquier otro maestro contemporáneo. Entre estas mujeres se encontraban muchas “monjas laicas” (ama nyūdō 尼入道), es decir, no renunciantes de clausura, sino mujeres, generalmente de al menos mediana edad, que habían tomado votos budistas pero permanecían en sus hogares. Muchas de las seguidoras de Nichiren inicialmente abrazaron su enseñanza porque sus esposos lo habían hecho, pero pronto desarrollaron una fe independiente, permaneciendo practicantes fieles incluso después de la muerte de sus esposos. Varias eran “monjas viudas” (goke-ama 後家尼), que se habían sometido a una tonsura parcial, ofreciendo el mérito de ese acto por el bienestar post mortem de su esposo. 

De esta manera, renunciaron formalmente a cualquier intención de volverse a casar y, por lo tanto, pudieron conservar los derechos sobre las propiedades de sus esposos. Algunas tenían una considerable independencia financiera. Las duras críticas de Nichiren a otras formas budistas y a los funcionarios del bakufu (Gobierno) de Kamakura (鎌倉幕府) por apoyarlas, provocaron la hostilidad de los líderes religiosos y gubernamentales. Fue enviado al exilio en dos ocasiones y, en ocasiones, sufrió pobreza y hambre. Sus seguidores —a menudo las mujeres entre ellos— les proporcionaron a él y a sus discípulos clérigos comida y ropa. En muchos casos, es probable que la comida se cultivara en sus propias tierras.

Conocemos detalles de estos obsequios por la costumbre de Nichiren de escribir con prontitud cartas expresando su agradecimiento y comunicando las enseñanzas budistas. Los 443 escritos de la sección principal (seihen 正編) de la colección de Nichiren incluyen noventa cartas dirigidas a mujeres. Aquí, incluso más que a través de sus escritos doctrinales, se puede vislumbrar su preocupación por sus seguidores individuales. A una mujer a la que se refería como “la esposa de Sajiki 敷”, le escribió que una túnica que ella cosió para él había sido ofrecida al Sutra del Loto, y dado que cada uno de los 69.384 caracteres del Sutra del Loto representa un buda viviente, ella había ofrecido, en efecto, 69.384 túnicas a otros tantos budas. Una mujer conocida como Myōichi ama 妙一尼, aunque viuda, con una salud frágil y luchando por criar sola a sus dos hijos, envió dos veces a su sirviente para ayudar a Nichiren en tiempos difíciles. Nichiren prometió que, si obtenía alguna influencia en esta vida, cuidaría de sus hijos, ya sea que ella misma viviera o no.

Incluso cuando ambos miembros de una pareja eran sus seguidores, Nichiren solía escribirles directamente a las mujeres, no a través de sus esposos. A varias les dio el nichigō 日号, un Nombre budista que contiene el carácter nichi 日 de su propio nombre. El nichigō fue adoptado por prácticamente todos los sacerdotes budistas de Nichiren hasta el período Meiji 明治 (1868-1912) y aún lo utilizan los clérigos de alto rango. Nichiren confería el nichigō no solo a los discípulos sacerdotes, sino también a los laicos, incluidas las mujeres laicas.

Alternativamente, Nichiren solía otorgar a menudo los nombres de las seguidoras empiezan con myō 妙, el primer ideograma del título del Sutra del Loto. A una joven madre, separada de su esposo, que había hecho el arduo viaje desde Kamakura con su hija pequeña para visitarlo durante su exilio en la isla de Sado 佐渡, Nichiren le dio el extraordinario nombre de Nichimyō Shōnin 日妙聖人 (San Nichimyō), el primer título shōnin que se confirió a una seguidora.

Las seguidoras de Nichiren buscaron tanto su guía religiosa como sus oraciones para ayudar a sus familiares fallecidos. Algunos pasajes profundamente conmovedores aparecen en las cartas de Nichiren a las mujeres que habían perdido a sus padres, esposos o hijos. En ocasiones, se abstuvo por completo de expresiones formales de condolencia y simplemente ofreció el consuelo de reconocer el dolor de la receptora. A la monja laica Kōnichi-bō 光日房, cuyo hijo Yashirō 弥四郎 había muerto en batalla, le escribió:

 “Que los padres mueran y sus hijos sigan viviendo es el curso natural de las cosas... [pero] que un hijo muera joven mientras su madre anciana permanece es verdaderamente lamentable. Es posible que estés resentida con los dioses y los budas. ¿Por qué no te llevaron a ti?..."

 Debe ser realmente difícil de como guerrero, Yashirō había matado a otros en combate, y a Kōnichi-bō le preocupaba la retribución kármica que pudiera aguardar a su hijo en la próxima vida. Citando ejemplos de las escrituras budistas, Nichiren le aseguró que su propia fe en el Sutra del Loto lo protegería. En ocasiones, las seguidoras consultaban a Nichiren sobre asuntos específicos de las mujeres. La esposa de un funcionario erudito le preguntó qué prohibiciones debía observar al recitar el Sutra del Loto durante su período menstrual; Nichiren respondió que la menstruación es una función natural del cuerpo femenino y no una fuente de contaminación. 

Otras buscaban su seguridad y ayuda taumatúrgica para un parto seguro o al acercarse a los treinta y tres años, considerados de mala suerte para las mujeres. Las mujeres también buscaban su instrucción en las enseñanzas budistas, y él les respondía con la misma seriedad que a sus seguidores masculinos. En respuesta a una pregunta de Myōhō-ama 妙法尼, quien preguntó si realmente se puede alcanzar la budeidad únicamente entonando Namu Myōhō-renge-kyō, Nichiren la elogió como «la pregunta más importante de todas» y le aseguró que, mediante esta práctica, se puede manifestar la budeidad sin cambiar la forma actual, tal como lo hizo la joven dragón.

 


Fuente: SIGUIENDO LOS PASOS DE LA NIÑA DRAGONA: Mujeres en el budismo Nichiren y el nichirenismo moderno

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