DIFERENCIAS SUSTANCIALES ENTRE LOS OBJETOS DE VENERACIÓN DE LA ESCUELA FUYI Y LA ESCUELA DE MINOBU
La tradición budista Nichiren, fundada por el maestro japonés Nichiren Daishonin en el siglo XIII, se ha diversificado en diversas escuelas a lo largo de su historia, cada una con matices doctrinarios que configuran su identidad. Entre estas corrientes, se pueden distinguir dos tendencias que se diferencian de manera sustancial en cuanto a sus objetos de veneración: por un lado, escuelas de orientación más ortodoxa como la del Linaje de Nikkō Shōnin, o escuela Fuyi y por otro, corrientes de enfoque más amplio y abierto como las escuelas de Minobu. Estas diferencias no son meramente rituales, sino que responden a concepciones divergentes sobre la naturaleza doctrinal del Dharma en la Era de la Decadencia del Dharma (Mappō), así como sobre la manifestación de la realidad última.
El objeto de veneración en el Linaje de Nikkō: el Gran Mandala o Gohonzon caligráfico
La escuela afiliada al Linaje de Nikkō reconoce exclusivamente al Gran Mandala (también denominado Gohonzon) como el objeto de veneración establecido por el maestro Nichiren para el período de Mappō. Este mandala no es una representación icónica figurativa y fija, sino una composición caligráfica en la que se inscriben caracteres japoneses y chinos que simbolizan a los budas, bodhisattvas, seres celestiales y otras entidades del cosmos budista.
Según la doctrina de esta corriente, el núcleo esencial del Gohonzon es el Odaimoku —la fórmula Namu Myōhō Renge Kyō—, que Nichiren identificó como la esencia misma del universo, la Ley Mística (Myōhō) o el Dharma Esencial que subyace en todas las realidades. Desde esta perspectiva, el Odaimoku constituye la realidad última trascendental, aquello que excede el alcance del entendimiento racional y que se identifica con el Nirvana mismo. En el Gohonzon caligráfico, el Buda Shakyamuni histórico y el Buda Taho se representan como figuras accesorias, o manda gestaciones del Odaimoku, quien se comprende como el Buda Esencial (Honbutsu) que manifiesta y contiene en sí mismo a todos los budas y seres sensibles.
Para la escuela, el Gohonzon no es una creación humana arbitraria, sino un instrumento sagrado establecido directamente por Nichiren como el vehículo mediante el cual los seres pueden acceder a su propia budeidad en la era de Mappō. Esta concepción confiere al mandala caligráfico un estatus de máxima solemnidad y respeto, considerado el eje central del cosmos y la manifestación concreta de la realidad última.
Objetos de veneración en corrientes más amplias: el Buda Shakyamuni eterno y los Cuatro Bodhisattvas de la Tierra, según la escuela Minobu
Las escuelas de enfoque más abierto incorporan, además de elementos textuales, representaciones icónicas basadas en la descripción del Sutra del Loto (Saddharmapuṇḍarīka Sūtra). Estas imágenes suelen presentar al Buda Shakyamuni como el Buda Eterno (Kuon Ganjo no Butsu), es decir, la manifestación esencial del Dharma que ha existido desde tiempos inmemoriales, acompañado de los Cuatro Bodhisattvas de la Tierra (Jōgyō, Muhengyō, Jyōgū y Anryū), quienes son presentados en el sutra como los discípulos originales del Buda Esencial, encargados de difundir el Dharma en la era de Mappō.
Estos objetos de veneración suelen incluir imágenes consagradas mediante ceremonias tradicionales como la "apertura de los ojos" (Kaigen Kuyō), que confiere a la representación icónica su carácter sagrado. Desde esta perspectiva, la utilización de figuras e imágenes se considera una forma más accesible de transmitir la doctrina, ya que permite a los fieles asimilar los conceptos y firmas budistas a través de imágenes que facilitan la comprensión y la conexión emocional con el Dharma.
No obstante, desde la óptica de las corrientes más ortodoxas, estas representaciones icónicas no incluyen la manifestación central del Buda Esencial que encarna el Odaimoku, el Namū Myōhō Renge Kyō. En estas imágenes, el Buda Shakyamuni suele ser presentado como el núcleo de la representación, en lugar de ocupar un lugar secundario con respecto al Odaimoku, Namū Myōhō Renge Kyō lo que llevaría a identificarlo más con el Buda histórico que con la realidad última que subyace en todas las cosas creando confusión y viendo a Shakyamuni como el Buda historico.
Conclusión: divergencias en la concepción de la manifestación del Dharma
Las diferencias entre ambos tipos de objetos de veneración radican en la forma en que cada escuela concibe la manifestación del Dharma en la era de Mappō. Mientras que el Linaje de Nikkō enfatiza la singularidad del Gohonzon caligráfico como el único instrumento establecido por Nichiren para acceder a la budeidad, las corrientes más amplias consideran que las representaciones icónicas del Buda Shakyamuni eterno y los Cuatro Bodhisattvas de la Tierra constituyen una vía válida para difundir y practicar la doctrina del Sutra del Loto.
En última instancia, estas divergencias reflejan dos abordajes distintos sobre cómo hacer accesible la realidad última: uno que se centra en la fórmula sagrada como núcleo esencial, y otro que valora la representación icónica como medio para facilitar la comprensión y la práctica del Dharma.
Published by Rissho Ankokukai. 1947, 1999.

