Hemos visto cómo el Sutra del Loto utiliza la autorreferencia para convertir al lector en parte de su propio relato. De esta técnica surgen sus dos grandes creaciones: el Buda Eterno, siempre presente en el texto, y los Bodhisattvas de la Tierra, que representan a cada uno de nosotros. Y vimos cómo Nichiren, al leerlo, hizo suya esa dinámica: el Título como presencia del Buda, y su propia vida como encarnación de esos bodhisattvas
que surgen de la tierra.
